La demencia, con el Alzheimer como su causa más común, es una de las condiciones médicas más temidas debido a su capacidad para despojar a las personas de su identidad. Sin embargo, el panorama científico actual es optimista: el riesgo de padecer demencia ha disminuido drásticamente en las últimas décadas en los países con mejor economía. Entre los descubrimientos más importantes se encuentra el impacto de la vacuna contra el herpes zóster (también conocido como culebrilla).
Una vacuna que protege el cerebro
La revista The Economist menciona que estudios recientes, incluyendo análisis de "experimentos naturales" en Gales, han validado que una dosis de la vacuna contra el herpes zóster puede reducir el riesgo de desarrollar demencia en aproximadamente un 20%. Este beneficio se ha observado durante al menos siete años después de su administración.
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Existen dos teorías principales sobre por qué ocurre esto:
- El virus del herpes zóster podría contribuir a la demencia causando daño o inflamación en el sistema nervioso, incluso estando inactivo.
- La vacuna podría activar el sistema inmunológico (específicamente las células B) contra otros patógenos que contribuyen al deterioro cognitivo.
Aunque gran parte de la evidencia inicial proviene de versiones anteriores de la vacuna, estudios sugieren que la nueva versión, Shingrix, es al menos igual de potente contra la demencia.
El reto de la cobertura: El caso de Europa
A pesar de los claros beneficios, el acceso a esta protección es limitado por los sistemas de salud pública debido a los costos iniciales. En la Unión Europea, solo 17 de los 27 países miembros recomiendan la vacuna, y muchos la reservan exclusivamente para mayores de 65 años.
En el caso de Gran Bretaña, aunque se redujo la edad de elegibilidad de 70 a 65 años en 2023, la vacunación de las personas que ya están en sus últimos años de la década de los 60 ha sido demasiado lenta. Esta falta de cobertura poblacional es criticada por expertos, quienes señalan que la vacuna sería rentable incluso si solo se considera su eficacia contra el herpes zóster.
Estilo de vida vs. Intervención directa
Es bien sabido que factores del estilo de vida pueden prevenir hasta el 45% de los casos de demencia a nivel mundial. Las fuentes mencionan mecanismos fundamentales de protección como:
- Hacer ejercicio físico regularmente.
- Mantener una dieta saludable.
- Mantener el cerebro activo y tratar la pérdida de audición o la depresión.
No obstante, las fuentes subrayan que adoptar y mantener hábitos saludables es difícil y requiere años de esfuerzo antes de ver beneficios. En contraste, la vacuna contra el herpes zóster se destaca como la intervención con mayor efectividad inmediata y directa, ya que no requiere "fatiga, lágrimas ni sudor" para ofrecer una protección significativa al cerebro.
Para las autoridades sanitarias, el costo de una dosis de Shingrix (alrededor de $270 a $430 dólares para los programas federales o estatales) es considerado una "ganga" frente al potencial ahorro en cuidados a largo plazo por demencia, señala The Economist.
