ENFERMEDADES HEPÁTICAS

El enemigo silencioso de tu hígado

El hígado graso suele avanzar sin causar síntomas y, si no se detecta a tiempo, puede derivar en cirrosis y un especialista explica cómo prevenirlo y cuándo acudir al médico

enfermedades hepáticas.Créditos: Sumédico
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El hígado graso se ha convertido en una de las enfermedades hepáticas más frecuentes y preocupantes y aunque suele desarrollarse sin causar molestias, puede progresar hasta provocar cirrosis si no se detecta y trata a tiempo. El problema es que muchas personas desconocen que lo padecen porque los síntomas aparecen cuando el daño ya está avanzado.

En entrevista para el podcast Vida Sana, de Sumédico, el doctor Rubén Ventura Hernández Flores, gastrocirujano, advirtió que el hígado graso es una enfermedad que avanza de forma silenciosa y cuya principal causa, en los casos no relacionados con el alcohol, está estrechamente ligada al estilo de vida.

"Vivimos tan revolucionados que consumimos comidas sobresaturadas, hacemos poco ejercicio y eso poco a poco se convierte en un mal silencioso que debemos atacar lo antes posible, porque puede llegar hasta la cirrosis", explicó.

¿Por qué aparece el hígado graso?

El especialista detalló que existen dos tipos de hígado graso: el asociado al consumo excesivo de alcohol y el hígado graso no alcohólico, que actualmente representa una de las principales preocupaciones debido al aumento de la obesidad, la diabetes, la resistencia a la insulina y el sedentarismo.

Explicó que el hígado funciona como la “fábrica" del organismo y, cuando comienza a acumular grasa en exceso, las células hepáticas dejan de funcionar correctamente y esto obliga al órgano a trabajar más y, con el tiempo, puede desencadenar inflamación, fibrosis y, en los casos más graves, cirrosis.

Otra cuestión es que, durante años se creyó que la cirrosis era una enfermedad exclusiva de quienes consumían alcohol en exceso: sin embargo, el médico señaló que hoy es cada vez más frecuente encontrar pacientes que nunca han bebido y desarrollan esta complicación debido al avance del hígado graso.

El mayor problema: no da síntomas

Una de las principales dificultades es que la enfermedad suele pasar desapercibida. De acuerdo con el doctor Ventura, el hígado graso no produce síntomas en sus primeras etapas, por lo que muchas personas descubren el problema de manera incidental o cuando el daño ya es considerable.

“Los síntomas aparecen cuando la enfermedad está avanzada. Puede haber fatiga, dolor en la parte derecha del abdomen o molestias persistentes, pero para entonces el hígado ya presenta un daño importante”, explicó. Por ello, insistió en la importancia de realizar chequeos médicos periódicos, incluso cuando no existan molestias.

Un ultrasonido puede hacer la diferencia

El especialista destacó que detectar el hígado graso no requiere estudios complejos, pues un ultrasonido abdominal y análisis de sangre para evaluar las enzimas hepáticas suelen ser suficientes para identificar la enfermedad en fases tempranas.

"Es un estudio sencillo, no invasivo y permite hacer un diagnóstico oportuno y si detectamos el problema a tiempo, podemos evitar que evolucione hacia una cirrosis", dijo.

El riesgo aumenta en personas con obesidad, diabetes, hipertensión, resistencia a la insulina o hábitos sedentarios. Además, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo y una alimentación rica en productos ultraprocesados favorecen la acumulación de grasa en el hígado.

El especialista reconoció que el estrés también influye de forma indirecta, ya que suele favorecer malos hábitos como comer de manera desordenada, dormir poco y reducir la actividad física. 

¿Cómo prevenir el hígado graso?

Para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad, el especialista recomienda:

  • Mantener una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y fibra.
  • Realizar al menos 30 minutos de ejercicio al día.
  • Beber alrededor de dos litros de agua diariamente.
  • Controlar enfermedades como diabetes e hipertensión.* Reducir el consumo de alcohol.
  • Evitar el tabaquismo.
  • Acudir al especialista una o dos veces al año para revisiones preventivas.

El especialista también alertó sobre la costumbre de automedicarse ante molestias digestivas como gastritis, reflujo o dolor estomacal, aunque hoy por hoy muchas personas recurren de manera habitual a medicamentos como el omeprazol sin conocer la causa de sus síntomas, lo que puede retrasar el diagnóstico de enfermedades importantes.

Además, recordó que la infección por Helicobacter pylori, una bacteria frecuente en el estómago, puede aumentar el riesgo de cáncer gástrico si no se trata adecuadamente.

Respecto al reflujo gastroesofágico, explicó que una persona puede presentar episodios ocasionales; sin embargo, cuando las molestias aparecen varias veces por semana, provocan tos, cambios en la voz o incluso obligan a dormir sentado, es indispensable acudir al especialista para evitar complicaciones como lesiones en el esófago.

En su experiencia clínica, el doctor Ventura aseguró que uno de cada cuatro pacientes que atiende presenta hígado graso, una cifra que refleja el impacto de la obesidad y el sedentarismo en México, por ello, el llamado a dejar de normalizar molestias digestivas y apostar por la prevención.