SECTOR SALUD

La enfermedad súbita que acecha cada vez más a los jóvenes

En México se estima que ocurren 170 mil casos anuales de este problema de salud, con una presencia creciente en población joven

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El infarto cerebral, tradicionalmente asociado con la vejez, está transformando su perfil epidemiológico en México. Especialistas del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez” (INNNMVS) alertan que esta condición se detecta con mayor frecuencia en adultos jóvenes, impulsada por estilos de vida poco saludables y enfermedades crónicas no controladas.

Este problema de salud ocurre de forma súbita cuando una arteria que suministra sangre al cerebro se obstruye, privando al tejido neuronal de oxígeno y causando daños que pueden ser irreversibles. Aunque el envejecimiento poblacional sigue siendo un factor, en México se estima que ocurren 170 mil casos anuales, con una presencia creciente en población joven que presenta antecedentes de tabaquismo, obesidad y sedentarismo.

Síntomas de alarma: El factor "tiempo"

La rapidez con la que se actúa ante los primeros signos es determinante para evitar una discapacidad permanente o la muerte. Bajo la premisa de que “tiempo es cerebro”, los expertos indican que un infarto cerebral se manifiesta de manera súbita a través de:

  • Debilidad o pérdida de fuerza en la cara, brazo o pierna.
  • Alteraciones del lenguaje o dificultad evidente para hablar.
  • Pérdida del equilibrio o coordinación.
  • Ante cualquiera de estos síntomas, es vital solicitar atención médica de emergencia de forma inmediata.

El poder de la prevención: Un 90% de casos evitables

La noticia alentadora es que más del 90 por ciento de los casos pueden prevenirse mediante el control oportuno de factores de riesgo. Los principales detonantes, que en su mayoría son modificables, incluyen:

  • Hipertensión arterial y diabetes.
  • Niveles elevados de colesterol.
  • Tabaquismo y obesidad.
  • Sedentarismo y enfermedades cardiacas.

¿Cómo prevenirlo?

Para reducir drásticamente el riesgo, el neurólogo David Vidal González recomienda realizar valoraciones clínicas preventivas y estudios no invasivos, como el ultrasonido Doppler carotídeo, que permite detectar placas de grasa en las arterias del cuello antes de que causen un evento vascular. Otras medidas fundamentales incluyen:

  • Control riguroso de enfermedades crónicas.
  • Suspender el tabaquismo y mantener hábitos saludables.
  • Chequeos médicos periódicos, especialmente a partir de los 40 años, o antes si existen antecedentes familiares.

A pesar de que existen tratamientos avanzados para la fase aguda, como la trombólisis intravenosa, la prevención sigue siendo la estrategia más efectiva para salvar vidas y evitar secuelas graves en una población cada vez más joven.