La resistencia a la insulina es una complicación frecuente en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP) y puede avanzar sin síntomas evidentes hasta convertirse en diabetes, así que, identificar sus señales tempranas es clave para frenar su progresión.
La insulina es la hormona que permite que la glucosa entre a las células para ser utilizada como energía y cuando existe resistencia a la insulina, este proceso falla y el organismo produce más hormona, pero la glucosa se acumula en la sangre.
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Con el tiempo, este desbalance provoca niveles elevados de azúcar- hiperglucemia- y aumenta el riesgo de desarrollar diabetes.
Señales en la piel y el cuerpo
De acuerdo con la National Center of Library, aunque muchas personas no presentan síntomas claros, hay signos que pueden encender alertas:
- Manchas oscuras y aterciopeladas en cuello, axilas o ingles
- Aparición de pequeños crecimientos en la piel (acrocordones)
- Aumento de peso y fatiga constante
En mujeres con SOP, también puede haber acné, caída del cabello, crecimiento excesivo de vello e irregularidades menstruales.
Factores de riesgo
El riesgo de resistencia a la insulina aumenta en mujeres con SOP que tienen sobrepeso, llevan una vida sedentaria, padecen hipertensión o tienen antecedentes familiares y también se incrementa con la edad, especialmente después de los 40 años.
Si la condición avanza, pueden aparecer síntomas más evidentes como:
- Sed y hambre constantes
- Micción frecuente
- Antojos intensos
- Hormigueo en manos o pies
Para detectar la resistencia a la insulina y su progresión, se utilizan pruebas como glucosa en ayunas, tolerancia a la glucosa y hemoglobina A1C y el tratamiento se basa en cambios en el estilo de vida: alimentación balanceada, ejercicio regular, buen descanso y manejo del estrés. En algunos casos, se indican medicamentos como la metformina.
