México enfrenta el reto de frenar el brote de sarampión antes del inicio de la Copa Mundial de Futbol 2026, un evento masivo que podría disparar los contagios a nivel internacional si no se logra la contención a tiempo, alertó la doctora Verónica Carrión, directora médica de Vivien, en entrevista con SuMédico. Con más de 7,732 casos acumulados y 26 muertes en el último año, las autoridades de salud han advertido sobre la urgencia de recuperar las coberturas de vacunación para frenar el brote y no perder el estatus de país libre de esta enfermedad ante la Organización Mundial de la Salud.
La doctora Carrión explicó que el sarampión es una enfermedad febril exantemática. Esto significa que sus síntomas principales son la fiebre alta y la aparición de un exantema, es decir, las erupciones rojas en la piel que caracterizan este padecimiento.
Otros de los síntomas asociados al sarampión son tos persistente y conjuntivitis. Este cuadro completo dura aproximadamente 14 días.
El peligro de que aumente el sarampión por el Mundial de Futbol
La doctora Carrión señaló que hay otro factor de riesgo que podría generar un aumento en los casos de sarampión en México: la Copa Mundial de Futbol 2026, que se llevará a cabo entre junio y julio de este año en México, Estados Unidos y Canadá. La especialista alerta que la llegada y salida de turistas por este evento eleva el peligro de que crezca el brote.
“Si seguimos manteniendo el brote de sarampión, pues lógicamente podemos infectar a gente de otros países que lo va a llevar a otros países también. Entonces tenemos que hacer la contención lo más rápido posible para lograr que estemos ya sin brote de sarampión cuando empiece el mundial y esperar a ver qué nos traen todos los que vienen de visitantes para el mundial.
La doctora indicó que América ya perdió la certificación de eliminación de sarampión, debido a los brotes que se han registrado en varios países como Venezuela, Brasil, Estados Unidos, Canadá y México.
Al ser cuestionada sobre si es posible frenar el brote de sarampión en México antes de que inicie el mundial, la especialista enfatizó: “Se puede, sí se puede, todo se puede. Sin embargo, esto requiere voluntad y requiere mucha vacunación”.
Sarampión, un virus altamente contagioso
El sarampión es considerado la enfermedad más transmisible que existe. Una persona infectada comienza a contagiar desde cuatro días antes de que aparezcan las manchas rojas y continúa siendo un riesgo hasta cuatro días después.
El contagio ocurre simplemente con que el enfermo hable o respire cerca de otros, ya que el virus viaja en gotas microscópicas por el aire. Además, el virus puede sobrevivir en superficies hasta por dos horas, por lo que tocar una mesa contaminada y luego llevarse las manos a los ojos, nariz o boca es suficiente para infectarse.
Complicaciones graves y "amnesia inmunológica"
Aunque algunos lo consideran una enfermedad benigna, el sarampión puede causar complicaciones letales como meningitis y una inflamación cerebral llamada panencefalitis esclerosante subaguda, que puede aparecer entre 7 y 10 años después de la infección inicial y suele ser mortal.
Uno de los mayores peligros es la amnesia inmunológica, ya que el virus del sarampión "borra" la memoria del sistema de defensa del cuerpo. Esto deja a la persona, ya sea niño o adulto, totalmente desprotegida ante otras bacterias y virus a los que ya era inmune, como si fuera un recién nacido, durante meses o incluso años.
La vacunación: el único escudo efectivo contra el sarampión
La vacunación es la única forma de prevenir el sarampión y detener los brotes. En México, se utilizan principalmente dos vacunas: la triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, y la doble viral (SR).
- Niños: Deben recibir su primera dosis a los 12 meses y la segunda a los 18 meses.
- Adultos (20 a 40 años): Es uno de los grupos con más casos actualmente. Si no tienen certeza de contar con sus dos dosis, deben aplicarse un refuerzo; no hay riesgo en ponerse una dosis adicional si ya se tenían las anteriores.
- Contraindicaciones: No deben vacunarse mujeres embarazadas, personas con inmunodeficiencias graves, pacientes en quimioterapia o personas con VIH que tengan un conteo bajo de defensas (CD4 menor a 200).
