La vasculitis es el término que se usa para hablar de la inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos. El origen puede ser infeccioso y no infeccioso, de las cuales estaremos hablando.
Se clasifican de acuerdo al tamaño de los vasos afectados siguiendo la clasificación internacional (Consenso de Chapel Hill), y cada una puede tener diferentes manifesaciones en los ojos:
Vasculitis de grandes vasos. Afectan la aorta y sus ramas principales, como en arteritis de Takayasu y arteritis de células gigantes. En el ojo causan principalmente isquemia ocular, neuropatía óptica isquémica y pérdida visual aguda potencialmente irreversible.
Vasculitis de vasos medianos. Afectan arterias y venas que llevan sangre a órganos internos. Incluyen poliarteritis nodosa y enfermedad de Kawasaki, que afectan arterias viscerales y musculares. En el ojo producen escleritis, queratitis periférica, vasculitis retiniana y en algunos casos oclusiones arteriales o neuropatía óptica.
Vasculitis de pequeños vasos (ANCA asociadas), incluyendo poliangitis microscópica, granulomatosis con poliangeitis, granulomatosis eosinofílica con poliangeítis y mediada por complejos inmunes. Afectan vasos muy pequeños dentro de órganos y tejidos como arteriolas y capilares. En el ojo causan escleritis necrosante, PUK, vasculitis retiniana, inflamación orbitaria y neuritis óptica.
Vasculitis de pequeños vasos mediadas por complejos inmunes. Incluyen IgA vasculitis, crioglobulinemia y anti-MBG, con depósitos inmunes en vasos pequeños. La afectación ocular es menos frecuente: escleritis, uveítis, vasculitis retiniana y raramente neuropatía óptica o desprendimiento seroso.
Vasculitis de vaso variable. Incluyen Behçet y Cogan, que afectan vasos de diferente calibre. En el ojo predominan uveítis severa, vasculitis retiniana oclusiva, retinitis y alto riesgo de pérdida visual si no se trata.
La vasculitis que afecta al ojo generalmente es diagnosticada por un oftalmólogo y esta puede ser la primera manifestación de una vasculitis sistémica. La exploración ocular permite identificar las estructuras inflamadas y se requiere de estudios adicionales como análisis de sangre y de imagen para el diagnóstico como para el seguimiento de la enfermedad. Es importante iniciar tratamiento temprano y agresivo, en conjunto con reumatología, con el fin de prevenir la afectación de los ojos o del resto del organismo.
Si tienes vasculitis, es importante acudir a cita con médico oftalmólolgo ante cualquier síntoma nuevo en los ojos o cambios en la visión y acudir también una vez al año para realizar una evaluación ocular completa.
