En 2015, lo que comenzó como un malestar aparentemente común llevó a Audrey Leishman, una madre de Virginia Beach de entonces 31 años, al borde de la muerte. La joven mujer comenzó con fiebre y dolor en el cuerpo, pero pensó que se trataba de un problema de salud común y que se le pasaría con el paso de los días.
En una entrevista reciente con Fox News, Leishman relató cómo inicialmente descartó sus síntomas: "Nunca había tenido gripe, pero me sentía adolorida, con fiebre y frío. Así que pensé: esto parece gripe".
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Sin embargo, su estado empeoró rápidamente. Además de una fiebre de 39°C y problemas estomacales, comenzó a sentir dolores punzantes en lugares aleatorios como el codo y un dedo del pie, seguidos de hemorragias nasales y una debilidad extrema que le impedía sostener a su hijo. Su condición se agravó al grado de que le costaba respirar y hasta jalar aire para hablar.
Tras ser trasladada de urgencia, los médicos tardaron en dar con el diagnóstico correcto, llegando a sospechar inicialmente de enfermedades autoinmunes. Audrey pasó 10 días en cuidados intensivos, cinco de ellos en un coma inducido, enfrentándose a un diagnóstico doblemente mortal: sepsis y síndrome de shock tóxico.
Cuando despertó, su vida había cambiado por completo. Hoy, recuperada tras un largo proceso en el que tuvo que volver a aprender a caminar, Audrey Leishman se dedica a concientizar sobre estas condiciones a través de su fundación Begin Again, señalando que cada hora sin tratamiento aumenta la mortalidad en un 8%. Su mensaje es vital: ante una infección que no mejora, siempre se debe preguntar al médico: "¿Podría ser sepsis?".
¿Qué es la sepsis?
La sepsis es una urgencia médica que ocurre cuando el sistema inmunitario del cuerpo reacciona de manera extrema a una infección. En lugar de combatir solo al patógeno, la respuesta del organismo daña sus propios tejidos y órganos, lo que puede provocar insuficiencia multiorgánica y la muerte.
Es una de las causas de fallecimiento más frecuentes a nivel global; según datos de 2020, se registraron cerca de 48.9 millones de casos y 11 millones de muertes relacionadas con esta afección en todo el mundo, lo que representa el 20% de todas las defunciones mundiales. Aunque cualquier infección puede desencadenarla, los signos de alerta incluyen:
- Fiebre o temperatura muy baja.
- Confusión mental.
- Dificultad para respirar y frecuencia cardíaca elevada.
- Dolor corporal extremo o piel húmeda y sudorosa.
El peligro del Síndrome de Shock Tóxico
En el caso de Leishman, la sepsis se presentó en conjunto con el síndrome de shock tóxico, una enfermedad grave provocada por toxinas de ciertas bacterias, como el estafilococo o el estreptococo. Históricamente se asoció al uso de tampones, pero hoy menos de la mitad de los casos tienen ese origen; también puede surgir tras cirugías, quemaduras o infecciones cutáneas.
El síndrome de shock tóxico se caracteriza por una aparición repentina de fiebre, presión arterial peligrosamente baja (shock) y el fallo de al menos tres órganos. Un síntoma distintivo es una erupción roja similar a una quemadura solar que comienza a descamarse una o dos semanas después de aparecer.
