Durante años, Gabriela tomó medicamentos sin imaginar que algún día su propio cuerpo comenzaría a rechazarlos. En realidad, nunca había tenido problemas con algún fármaco. Los analgésicos y antiinflamatorios formaban parte de su vida como la de millones de personas que los toman como una opción para aliviar un dolor, bajar una molestia o continuar con sus actividades.
Pero algo un día cambió. Su hija, Marisol Vera, recuerda que la primera señal apareció hace alrededor de 15 años, cuando su mamá tomó un medicamento con ácido acetilsalicílico.
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"No fue tan grave, nada más como que le cayó mal al estómago. Le dio diarrea y malestar estomacal, pero esa fue la reacción menos fuerte", contó a Sumédico.
Gabriela decidió dejar de tomarlo porque una segunda ocasión volvió a ocurrir lo mismo, aunque no vio relación alguna y pensó que era una reacción aislada, pero años después llegó un episodio mucho más alarmante.
Durante la pandemia, entre 2021 y 2022, descubrieron que también reaccionaba al paracetamol, uno de los medicamentos más utilizados para aliviar dolor y fiebre.
"Se lo tomó en la noche y amaneció al otro día con la boca súper hinchada, la boca y los párpados y también le salieron ronchas en el cuerpo", relató Marisol.
Aquella vez el miedo fue mayor porque ya no era solo una molestia: existía el riesgo de que la inflamación avanzara y podía compromete la respiración.
"Le llamó inmediatamente a su doctora y le mandó loratadina. Le dijo que lo bueno es que le avisó a tiempo, porque si hubiera dejado pasar un poco más, tal vez se le hubiera podido obstruir el aire, porque también había peligro de que se le inflamara la tráquea o la lengua", explicó.
Desde entonces Gabriela vive una nueva realidad: aprender a vivir sabiendo que algunos medicamentos comunes podían representar un peligro.
Una alergia que le quitó opciones para tratar su dolor
El problema se volvió más complejo porque Gabriela no solo tenía que evitar un medicamento específico. Ella vive con artritis y además enfrenta un problema en el pie que le provoca dolor constante y en los tiempo de la pandemia por covid-19 sufrió una parálisis facial. Sin embargo, muchos de los medicamentos utilizados para controlar inflamación y molestias comenzaron a estar fuera de sus posibilidades.
"Ha sido complicado, sobre todo porque mi mamá tiene dolor crónico. Como tiene artritis y aparte un problema en el pie, muy seguido siente dolores y hubo un tiempo en que no sabíamos qué darle, porque los antiinflamatorios no esteroideos eran los que le caían mal", explicó Marisol.
Pero las alergias no solo han afectado la salud de Gabriela, también su estado de ánimo y el de su familia que ha enfrentado una situación desesperante: controlar el dolor sin poner en riesgo su salud.
"Hubo varios años en los que no pudo controlar su dolor, tenía que aguantárselo nada más con fisioterapia, pero el alivio era momentáneo y realmente no ayudaba a largo plazo", dijo Marisol.
Marisol recordó que hubo una etapa en la que su mamá dejó de hacer muchas actividades, perdió motivación y comenzó a sentirse deprimida. "Cuando le pasó lo del pie hubo un tiempo en que ya no se podía levantar para nada, tenía que estar todo el tiempo sentada y sí se deprimió; perdió el apetito, no se sentía motivada para hacer las cosas y dormía mucho".
Para Marisol, uno de los mayores problemas es que muchos de los medicamentos que provocaron las reacciones de su mamá son de uso cotidiano. "Son medicamentos que están al alcance de todos, incluso algunos se venden sin receta. La gente asume que cualquier persona los puede tomar y no piensa que puede haber personas que estén en riesgo".
Incluso, contó que en algunas consultas médicas sintió falta de sensibilidad hacia la condición de su mamá. "Hubo un doctor que fue empático y dijo: mejor esperamos para darle otra cosa, pero otro como que minimizó el malestar de mi mamá, dijo que se tenía que tomar eso porque no había otra alternativa”.
Para la familia, esa experiencia mostró la importancia de que médicos y pacientes reconozcan que una alergia a medicamentos no es una exageración ni una molestia menor.
Omar: una alergia que complicó una batalla por sobrevivir
La historia de Gabriela refleja cómo una alergia puede modificar la vida cotidiana, pero hay casos donde una reacción a medicamentos ocurre en medio de una emergencia médica y puede complicar todavía más la lucha por sobrevivir.
Ese es el caso de Omar, un joven de 18 años que hace más de 80 días sufrió un accidente en motocicleta. Tras el accidente ingresó a terapia intensiva, donde además enfrentó infecciones graves provocadas por bacterias como Acinetobacter baumannii y Pseudomonas aeruginosa.
Sin embargo, su tratamiento se volvió más complejo porque Omar es alérgico a la cefotaxima, un antibiótico que limita las opciones disponibles para combatir la infección.
Su familia tuvo que trasladarlo a un hospital privado ante la necesidad de continuar con atención especializada, pero cada día en terapia intensiva representa un costo cercano a 28 mil pesos, además de los tratamientos, estudios y antibióticos especiales.
La alergia a medicamentos no solo es una condición que debe registrarse en un expediente médico, puede convertirse en un factor determinante durante una emergencia.
"Las alergias han aumentado de manera impresionante”: especialista del IMSS
La doctora Rosa Yazmín Cano Pedroza, médica adscrita al Servicio de Inmunología y Alergia Pediátrica del Departamento de Reumatología e Inmunología Pediátrica de la UMAE Hospital de Pediatría, Centro Médico Nacional Siglo XXI, explicó que las enfermedades alérgicas requieren diagnóstico oportuno y seguimiento.
"El IMSS ofrece atención integral en todas las personas con enfermedades alérgicas. Todo inicia con una consulta familiar donde se identifican los signos y los síntomas, y cuando es necesario se refiere al especialista", señaló.
El tratamiento depende de cada paciente. "El alergólogo inmunólogo pediatra, dependiendo del caso, realiza estudios diagnósticos, indica medicamentos para controlar la enfermedad y brinda sobre todo medidas para evitar estos desencadenantes".
Aunque no existe un número exacto de pacientes atendidos, la especialista explicó que se estima que entre 30 y 40% de la población puede presentar algún evento alérgico en algún momento de su vida.
La doctora Cano Pedroza explicó que en los últimos años han observado un incremento importante, "las alergias en los últimos años se han aumentado de manera impresionante, entre ellas las más frecuentes: rinitis alérgica, asma y dermatitis atópica".
El aumento, explicó, está relacionado con factores ambientales y hereditarios: "es un factor doble o epigenético; quiere decir que es el ambiente y la herencia. Sin embargo, estamos enfrentando cambios climáticos que hacen que estas alergias se estén viendo de manera más frecuente en las consultas".
La demanda de atención por alergias, según la especialista, ha aumentado hasta 30%. "Lo atribuimos a la contaminación, que es un factor muy importante, y también a que no se ha hecho un diagnóstico adecuado y oportuno".
La especialista advirtió que uno de los principales problemas es minimizar los síntomas, pues "el error más común es creer que es algo pasajero, que no tiene repercusión en la vida del pequeño".
Síntomas que pueden salvar una vida
Entre las alergias más frecuentes están:
- Asma
- Rinitis alérgica
- Dermatitis atópica
- Conjuntivitis
- Urticaria
- Alergias alimentarias
- Alergias a medicamentos
Las señales de alerta incluyen:
- Dificultad para respirar
- Silbidos en el pecho
- Inflamación de labios, lengua u ojos
- Ronchas generalizadas
- Cambios en la voz o dificultad para hablar
En el caso de medicamentos, la doctora Cano Pedroza explicó que las reacciones suelen aparecer poco tiempo después de consumirlos. "Comúnmente empiezan con urticaria, que es comezón, inflamación de los ojos, pero sobre todo a nivel de piel".
